Our History

1837
LOS ORÍGENES – Ghella antes de Ghella

En junio de 1837, Milán es la capital del Reino Lombardo-Véneto, bajo el dominio del Imperio austríaco. La ciudad, con cerca de quinientos mil habitantes, aspira a convertirse en una moderna capital decimonónica de carácter centroeuropeo y, al mismo tiempo, en cuna del Risorgimento italiano. Es aquí, en la periferia rural que rodea la ciudad, donde comienza la extraordinaria aventura empresarial de la familia Ghella. El 26 de junio de 1837 nace Domenico Ghella.

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1867
LA EVOLUCIÓN – nace el espíritu explorador

Mientras tanto, la Revolución Industrial multiplica las relaciones y las oportunidades. En esos mismos años comienzan a perfilarse y enfrentarse las grandes ideologías del siglo XIX. Domenico, que de Suez se traslada a Estambul, se adapta a los tiempos cambiantes y desarrolla ese espíritu explorador que, desde entonces, formará parte esencial de los valores de Ghella. El trabajo en el Canal de Suez se prolongará hasta 1871: apenas tres años, pero decisivos para asimilar una mentalidad abierta y una profunda curiosidad hacia el mundo; ese deseo de descubrir, aprender y trascender los límites conocidos que Domenico incorporará de manera definitiva al conjunto de valores que darán forma a la futura empresa. En 1871 deja Port Said, aunque permanece dentro del Imperio Otomano. Ha sabido que en Estambul el sultán está impulsando la construcción de una línea funicular subterránea que conectará los barrios centrales de Beyoğlu y Karaköy —la antigua Galata, núcleo histórico de la ciudad en su lado europeo—. El Tünel, como se conoce hoy en Turquía, asciende por la colina de Eyüp, a orillas del Cuerno de Oro, a lo largo de 573 metros: solo el metro de Londres, inaugurado en 1863, superaba entonces una obra de tal envergadura.

1894
LA FUNDACIÓN – Domenico regresa a Italia y funda Ghella

Domenico se traslada a Piamonte, donde el 17 de agosto de 1877 nace su hijo Adolfo, con quien más adelante fundará la empresa que hoy conocemos. Destinado a heredar el negocio desde muy joven, el muchacho sabrá enriquecer el espíritu y la visión de su padre con un carácter sobrio, pero también lo suficientemente audaz —casi temerario— como para atreverse, rasgo tan propio de los piamonteses. Acompañará a su padre en las obras y pronto adquirirá experiencia y, sobre todo, una sólida visión empresarial. También él, como Domenico, abandonará su tierra natal a los trece años, impulsado por ese espíritu aventurero que lo llevará a los rincones más lejanos del mundo, desde Australia hasta Rusia.

1906–07
LA PRIMERA GRAN APUESTA GANADA – Beacon Hill: el túnel más largo de China

En Rusia, la guerra paralizó las obras. Adolfo se reinventó en el comercio de alfombras, manteniendo sus vínculos con el Cáucaso y desplazándose entre Moscú y San Petersburgo. Pero la Revolución Bolchevique lo trastocó todo. Atrapado en San Petersburgo, tuvo que aceptar la dura realidad de que su inversión había fracasado. Por segunda vez en tres años, se vio obligado a reconstruir desde los cimientos. A finales de 1919 regresó a Italia en circunstancias extremadamente difíciles, partiendo del puerto de Arcángel, en el mar Blanco. Sin embargo, incluso en su país la situación era dramática: tras cuatro años de guerra, Italia estaba al borde de la quiebra y el trabajo escaseaba. Decidido a no quedarse inmóvil, intentó reactivar el comercio textil en Azerbaiyán, apoyándose en su profundo conocimiento del Cáucaso. Una vez más, sin embargo, la inestabilidad política y las promesas incumplidas obligaron a detener la operación. Se vio forzado a huir y regresar a Italia — empezando desde cero por tercera vez.

1915
EL ARTE DE LA REGENERACIÓN

En Rusia, la guerra paralizó las obras. Adolfo se reinventó en el comercio de alfombras, manteniendo sus vínculos con el Cáucaso y desplazándose entre Moscú y San Petersburgo. Pero la Revolución Bolchevique lo trastocó todo. Atrapado en San Petersburgo, tuvo que aceptar la dura realidad de que su inversión había fracasado. Por segunda vez en tres años, se vio obligado a reconstruir desde los cimientos. A finales de 1919 regresó a Italia en circunstancias extremadamente difíciles, partiendo del puerto de Arcángel, en el mar Blanco. Sin embargo, incluso en su país la situación era dramática: tras cuatro años de guerra, Italia estaba al borde de la quiebra y el trabajo escaseaba. Decidido a no quedarse inmóvil, intentó reactivar el comercio textil en Azerbaiyán, apoyándose en su profundo conocimiento del Cáucaso. Una vez más, sin embargo, la inestabilidad política y las promesas incumplidas obligaron a detener la operación. Se vio forzado a huir y regresar a Italia — empezando desde cero por tercera vez.

1924
VUELTA A LAS RAÍCES: el papel de Ghella en la modernización de Italia

En Italia, aquellos fueron años de profunda inestabilidad política. El país estaba dividido entre el Norte industrializado y el Sur rural, y nuevas infraestructuras eran urgentes para reactivar la economía. Adolfo, apoyándose en la experiencia adquirida en el extranjero, dejó a un lado su espíritu aventurero para centrarse en proyectos nacionales y contribuyó a la realización de las grandes obras del país. En 1924 obtuvo el contrato para la construcción del túnel de la central hidroeléctrica de Pettorano, en Abruzzo, a más de mil metros sobre el nivel del mar. En 1926 se adjudicó el contrato de la Società Italiana per le Strade Ferrate del Mediterraneo, la “Mediterranea”, la prestigiosa compañía fundada en 1885 con la que también había trabajado su padre. La década de 1930 fue fundamental para el fortalecimiento de las redes ferroviarias y viarias de Italia. Se construyeron nuevas estaciones, instalaciones, líneas y locomotoras más potentes. Se completaron dos de las principales líneas directas: la Roma–Nápoles y la Florencia–Bolonia, que atravesaba los Apeninos mediante un túnel que en aquel momento era el segundo más largo del mundo. Trabajando en estrecha colaboración con el Ministerio de Comunicaciones y de Obras Públicas, Adolfo participó en la planificación y ejecución de estas grandes infraestructuras.

1938-44
ROMA, CIUDAD ABIERTA – los años de la guerra y el compromiso por proteger Roma

Las nubes sobre el futuro del país se espesan y la guerra se cierne sobre Europa. Se empieza a hablar abiertamente de rearme y la era de las grandes inversiones en infraestructuras llega a su fin. Adolfo pone al servicio del país su experiencia en la construcción de galerías y túneles subterráneos, un sector estratégico para una gran obra proyectada desde hacía algunos años: el metro de Roma. La línea debía conectar rápidamente la estación central con el nuevo barrio del EUR, concebido para albergar la Exposición Universal de 1942 gracias a la contribución de numerosos arquitectos italianos —entre ellos Giuseppe Pagano, Luigi Piccinato, Adalberto Libera y Luigi Moretti— bajo la coordinación de Marcello Piacentini. En 1942, Adolfo inaugura el inicio de las obras para la construcción de la conducción forzada de la central hidroeléctrica de Bressanone. Es allí donde vivirá el final del régimen fascista. Él y su familia permanecerán en Trentino hasta 1944, año en que recibe con alegría el nacimiento de su primer nieto, Giandomenico, hijo de Giovanni.

1945-51
RECONSTRUIR ITALIA – De la posguerra a la llegada de Enrico

En 1945 termina la guerra y Italia es un país devastado. Adolfo participa en primera línea en la reconstrucción: lo llaman “el mago de los túneles”. Son años impetuosos, llenos de esperanza en el futuro, en los que Adolfo, junto a sus hijos Domenico y Giovanni, lleva a término numerosos proyectos ferroviarios, viales e infraestructurales. La reconstrucción ha comenzado y Adolfo se desplaza de ciudad en ciudad para abrir nuevos frentes de obra. En 1946 se reanudan los trabajos del metro de Roma y se construye la central hidroeléctrica sobre el río Adigio en Castelbello, en la provincia de Bolzano. Otra joya de la ingeniería: 10 kilómetros de galerías excavadas, pese a las dificultades geológicas, mediante un sistema de “conducción forzada” con avance en roca. En 1947, por encargo de la Società Romana per le Ferrovie del Nord, inaugura las obras de la línea Roma–Civitacastellana–Viterbo y, entre 1948 y 1950, el tramo Pescara–Termoli. Diseña y reconstruye el túnel Castello, cerca de Ortona a Mare, destruido por minas antitanque nazis; el puente sobre el río Moro y el túnel del Moro, completado con una técnica de vanguardia que consistía en envolver el túnel preexistente e integrar en él las vías ferroviarias. Construye el túnel Vivola en la línea Roma–Nápoles y, en Fondi, en la provincia de Latina, excava en la roca un túnel en pendiente de 2,5 kilómetros para permitir el drenaje de las aguas pluviales. En 1950 inicia las obras de la central hidroeléctrica del Basso Cismon, con una presa y 4 kilómetros de galerías a conducción forzada. Son años intensos, de trabajo duro y grandes satisfacciones. En 1951, el nacimiento de Enrico —que se suma a Giandomenico, Marina y Manuela— completa la cuarta generación de la familia Ghella.

1955
LOS AÑOS MÁS DIFÍCILES – la muerte de Adolfo y las contradicciones del auge económico

En 1955 fallece Adolfo y el relevo pasa primero a sus hijos, Giovanni y Domenico, y posteriormente a sus nietos, Giandomenico y Enrico. Con apenas trece años, Giandomenico visita junto a su padre Giovanni las obras en Canadá y, pocos años después, comienzan en Nueva York los trabajos de lo que se convertirá en el World Trade Center. La Canit Construction de Giovanni participa, entre 1966 y 1967, en la construcción de parte de los cimientos de las Torres Gemelas. Hacia finales de los años sesenta, el auge económico comienza a mostrar signos de agotamiento. En toda Europa emergen profundas desigualdades sociales, el crecimiento del empleo se estanca, la inversión disminuye y el desempleo aumenta. Nace la llamada sociedad de consumo y el mundo se ve sacudido por tensiones sociales que desembocan en disturbios, violencia y terrorismo. También la forma de hacer empresa cambia y surge el capitalismo de Estado. En estos años de incertidumbre, la empresa atraviesa el difícil proceso de la administración controlada: Giovanni, Giandomenico y Enrico deben empezar de nuevo. Sin embargo, siguiendo el ejemplo del abuelo y con la ayuda decisiva de un nuevo socio, Domenico Nigro, en poco tiempo restablecen el equilibrio financiero de la compañía y refuerzan nuevamente su solidez.

1991-2005
LA EVOLUCIÓN INTERNACIONAL – el desafío superado de la new economy

Los Ghella se convierten también en pioneros de la llamada new economy. Entre 1991 y 2001 trabajan en República Dominicana, Guatemala y Honduras, contribuyendo a la reconstrucción de países profundamente marcados por conflictos civiles, donde realizan numerosas infraestructuras hospitalarias. Mientras tanto, en Italia comienza la era de la Alta Velocidad y Ghella se sitúa entre las primeras empresas en llevarla a cabo. En 1998, en Bolonia, participa en la excavación del túnel de Pianoro, que permitirá el paso del Pendolino entre la capital emiliana y Florencia. En 2000, nuevamente en Bolonia, interviene en las obras de la Alta Velocidad. En 2005, Giandomenico y Enrico regresan a Francia para trabajar en el tramo de Alta Velocidad Turín-Lyon: un lote preliminar que anticipa la construcción de los túneles principales, realizados diez años después. Ese mismo año participan también en la ampliación del Grande Raccordo Anulare de Roma, donde construyen el principal de los túneles que permitirán el ensanchamiento definitivo de la autopista.

2008
UNA EMPRESA GLOBAL – la consolidación mundial de Ghella

La crisis financiera de 2008 redefine los equilibrios internacionales: el colapso de las hipotecas subprime en Estados Unidos, las dificultades del sistema bancario, el aumento de la deuda pública y las tensiones en los mercados marcan profundamente el escenario global. Paralelamente emergen nuevos protagonistas: los países BRIC —Brasil, Rusia, India y China—. Es en este contexto que Giandomenico Ghella y Enrico Ghella interpretan con lucidez las señales del cambio y conducen a la empresa hacia una nueva fase de desarrollo, consolidando a Ghella como una compañía global capaz de adaptarse a los mercados y a las necesidades de sus clientes: tecnologías avanzadas en Europa, infraestructuras estratégicas en América Latina. En 2008, Ghella ejecuta en Brasil importantes túneles para la red de gasoductos, una intervención que marca un punto de inflexión en la presencia del Grupo en Sudamérica. Poco después, la empresa inicia en Buenos Aires las obras de la red del Maldonado, una infraestructura de alta ingeniería fundamental para la seguridad hidráulica de la capital argentina, diseñada para proteger la ciudad de inundaciones y anegamientos. El crecimiento internacional continúa en los años siguientes: en 2011 los hermanos Ghella ponen en marcha en Buenos Aires las obras de los tramos subterráneos del ferrocarril Sarmiento, una de las infraestructuras de transporte público más importantes del país, destinada a servir a más de 110 millones de pasajeros al año. Ese mismo año, 110 años después del viaje de Adolfo Ghella, la empresa regresa a Australia para realizar el proyecto Legacy Way en Brisbane: dos túneles paralelos de más de 4 kilómetros de longitud y 12 metros de diámetro, una obra compleja completada dentro de los plazos previstos y galardonada en 2013 como Major Tunneling Project (más de 500 millones de dólares) en los International Tunnelling Awards.

APENAS AYER – Nuestra Italia

Ghella alcanza un nuevo hito en Italia con la ampliación a tres carriles de 17 kilómetros de la autopista A14 Bolonia–Tarento, en el tramo comprendido entre Ancona Norte y Ancona Sur. Otro proyecto de especial relevancia fue la finalización, en 2017, del túnel “Pavoncelli bis”, de más de ocho kilómetros de longitud, excavado en terrenos complejos y que conecta Campania y Puglia. El compromiso con el desarrollo de las infraestructuras ferroviarias de alta velocidad se reafirma asimismo a través de la participación en intervenciones de gran envergadura, como el proyecto Lyon–Turín en Francia y las obras subterráneas en el lado italiano del Brennero, desde Mezzaselva (Fortezza) hasta la frontera con Austria.

 

ARGENTINA / GRANDES INFRAESTRUCTURAS – Ghella fortalece su presencia en Sudamérica

Gracias a la dedicación constante de Lorenzo, la presencia de Ghella en Argentina se consolida, impulsada por el éxito de numerosos proyectos públicos ya ejecutados. El proyecto de drenaje del río Maldonado representa un hito fundamental, que abrió el camino a nuevas adjudicaciones como la iniciativa ambiental del Riachuelo, completada en 2022, seguida por el proyecto Sarmiento, destinado al soterramiento del corredor ferroviario en Buenos Aires.

JUNTOS, MISIÓN FUTURO – cuarta y quinta generación

Codo a codo desde hace más de cuarenta años, los hermanos Giandomenico y Enrico Ghella, junto a Alberto Nigro y ahora acompañados por Federico y Lorenzo, han conducido al grupo hacia una dimensión internacional. Desde la sede central en Roma, donde todo comienza, con la mirada puesta en el horizonte y en los cinco continentes. Es 2017 y, en las oficinas del grupo en el barrio de Prati, en Roma, los hermanos Giandomenico y Enrico Ghella —presidente y director general del grupo— dirigen la empresa uno al lado del otro, con la misma determinación que ha llevado a Ghella a realizar obras de gran proyección: desde el metro de Atenas hasta el de Hanoi, en Vietnam; desde el enlace vial Legacy Way en Brisbane, que marcó el regreso a Australia después de casi cien años, hasta los túneles de alta velocidad en Noruega.

AUSTRALASIA Y GHELLA, UN SIGLO DESPUÉS – una visión compartida hacia un futuro sostenible

Cien años después de la primera aventura de Adolfo en la llanura de Nullarbor, Ghella regresa al continente australiano, alentada por las políticas ambientales visionarias del país y dispuesta a contribuir de manera concreta a su agenda de desarrollo sostenible. Ghella está asumiendo un papel clave en el fortalecimiento de las infraestructuras de transporte a escala continental. Su participación en el proyecto Sydney Metro City and Southwest ha generado un aumento del 71 % en los desplazamientos en horas punta, contribuyendo de forma significativa a la reducción de la congestión urbana. De manera similar, el proyecto Cross River Rail de Brisbane —una línea ferroviaria de 10,2 kilómetros, en gran parte subterránea bajo el río Brisbane— prevé para 2036 un incremento de 23.000 pasajeros diarios, con la consiguiente disminución del tráfico vehicular y de los tiempos de viaje. Por último, la Metro–Western Sydney Airport representa una intervención de gran envergadura que, mediante la construcción de una nueva línea de metro y la ampliación del aeropuerto, contribuirá a la creación de miles de puestos de trabajo.

A PARTIR DE HOY – el futuro de una herencia familiar (y no solo) en un mundo global

Ghella continúa ampliando y diversificando su compromiso con la sostenibilidad. La construcción de plantas fotovoltaicas en Italia y en Dubái, las nuevas licitaciones adjudicadas para tramos ferroviarios en Italia y Australia, e incluso la participación en la construcción de presas, demuestran una vez más cómo la idea de sostenibilidad puede formar parte de una visión integral, capaz de trascender los límites tradicionales de la acción humana. Entre los proyectos más significativos en el ámbito hídrico destaca la contribución de Ghella a la construcción de la presa de Campolattaro, en la provincia de Benevento: una intervención que permitirá garantizar el abastecimiento de agua potable a más de 2,5 millones de personas y el riego de aproximadamente 15.000 hectáreas destinadas a la producción agrícola. En Noruega, el Follo Line Project, iniciado en 2015, representa la mayor obra ferroviaria jamás realizada en el país escandinavo. También en 2023, en el sector ferroviario, la empresa se adjudicó varios contratos para importantes tramos en Italia, entre ellos los segmentos entre Salerno y Reggio Calabria, entre Palermo y Catania, y la ejecución del tramo italiano del túnel de base del Moncenisio para la línea Turín–Lyon. Paralelamente, Ghella ha asumido un papel protagonista también en Australia, con proyectos estratégicos como el Suburban Rail Loop (SRL) East de Melbourne y la Sydney Metro West.